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Imagina un local en Medellín que nunca cierra: atiende a las tres de la mañana, recibe clientes de Pasto y de Leticia, y no necesita que estés detrás del mostrador para cobrar. Eso es una tienda en línea.

Tiene las mismas partes que una tienda física:

  • Catálogo = las estanterías con los productos.
  • Fichas de producto = las etiquetas con el precio y la información.
  • Carrito = la canasta donde el cliente va metiendo lo que quiere.
  • Pasarela de pago = la caja registradora.
  • Envíos = el domiciliario que lleva el pedido.
  • Inventario = la bodega, que te dice qué hay y qué se acabó.

Vender por WhatsApp e Instagram está muy bien para empezar, pero tiene un límite: tú tienes que responder cada mensaje, mandar fotos, dar el número de cuenta y confirmar a mano cada pago. Una tienda en línea automatiza gran parte de ese trabajo y te deja tiempo para lo importante.

Plataformas como Odoo eCommerce, Shopify o WooCommerce (sobre WordPress) te dan todas estas piezas listas para armar.

✍️ Ejercicio: anota cómo vendes hoy: por dónde llegan los pedidos, cómo cobras y cómo entregas. Marca con una estrella la parte que más tiempo te quita.

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